Lesión del LCA en el esquí alpino.

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Lesión del LCA en el esquí alpino.

Pasado el ecuador de la temporada de esquí, las condiciones meteorológicas y de la nieve hacen que el número de lesiones que se producen en pistas aumente considerablemente, entre las que tienen mayor incidencia cabe destacar la rotura o esguince del ligamento cruzado anterior de la rodilla (LCA).

¿Sabes qué factores influyen en esta lesión y cómo puedes prevenirla? Aquí te lo explicamos.

El ligamento cruzado anterior une el cóndilo lateral del fémur con la parte anterointerna del platillo tibial (Imagen 1). La principal acción del ligamento cruzado anterior es impedir que la tibia se deslice hacia delante, además de controlar la rotación interna de rodilla.

Imagen 1. Anatomía LCA.

Imagen 1. Anatomía LCA.

La lesión del LCA viene dada por factores tanto de la persona que esquía, como de su material y de las condiciones meteorológicas y de las pistas de esquí. Aquí os damos algunos consejos para evitar esta lesión tan incapacitante y preocupante para todo esquiador.

– Forma física: es importante realizar un buen entrenamiento previo a la temporada de esquí con el fin de aumentar la fuerza y resistencia de la musculatura más solicitada en este deporte. Podemos combinar tanto ejercicios cardiovasculares (caminar, correr, ciclismo…), como ejercicios de fortalecimiento específico de la musculatura que vamos a utilizar durante la actividad (cuádriceps, isquiotibiales, glúteos…). Los ejercicios elegidos para trabajar esta musculatura pueden ser sentadillas, saltos con la comba, zancadas, burpees, abdominales…

– Cansancio: cuando aparece el cansancio aumentan las caídas y accidentes. Esto se debe a que hay una disminución de los reflejos y de la propiocepción. Si incluimos en nuestra rutina diaria de trabajo ejercicios de equilibrio y propiocepción, disminuirá el riesgo de padecer una lesión. No obstante, si notamos sensación de agotamiento, la mejor elección  será cesar la actividad.

– Equilibrio muscular: si existe un desequilibrio entre los isquiotibiales (musculatura posterior de la pierna) y el cuádriceps (musculatura delantera de la pierna) se producen posiciones forzadas de la articulación que predisponen a padecer una lesión del LCA.

– Botas, esquís y fijaciones: el diseño actual de las botas (caña alta) ha reducido las lesiones de pié y tobillo, pero ha dejado desprotegida la articulación de la rodilla; el esquí actúa a modo de palanca cuando nos caemos y, si la fijación no está bien ajustada a nuestro peso y en la caída no se suelta el esquí, podemos llevar a la rodilla a posiciones forzadas que podrán provocar la lesión.

– Condiciones de la nieve: la nieve polvo es la más adecuada para practicar esquí, sin embargo con la llegada del buen tiempo, la nieve primavera es un peligro añadido a la hora de padecer lesiones.

9 marzo 2018|Ejercicio, Fisioterapia|