En este artículo abordamos la osteopatía dinámica de pubis, también conocida como pubalgia. Esta lesión produce un dolor difuso en la zona del pubis/ingle, que en un principio se asocia a actividades deportivas y conforme pasan las semanas puede aparecer en actividades de la vida cotidiana.

Anatomía de la pubalgia 

La sínfisis púbica está formada por la unión de los huesos púbicos mediante un disco fibrocartilaginoso que completa la articulación. Es una zona donde confluyen diversas fuerzas ya que sirve de inserción para la musculatura aductora y para el recto abdominal.

Los músculos aductores son un conjunto de músculos situado en la cara interna del muslo, formado por el pectíneo, aductor mediano, recto interno, aductor largo y aductor mayor. Se originan en el pubis y se insertan en el fémur (a excepción del recto interno, que llega a insertarse en la tibia). Su función es la aducción de la cadera, es decir, acercar la pierna al cuerpo, aunque también son imprescindibles en la estabilización lateral de la cadera a la hora de mantenernos erguidos.

El recto anterior de abdomen es uno de los músculos que forman la cara anterior del abdomen. Se origina en el pubis y llega a insertarse en la cara anterior de los 5º, 6º y 7º cartílagos costales y la apófisis xifoides. Su principal función es la de flexionar el tronco y tensar la pared anterior del abdomen.

¿Qué es?

La pubalgia es una lesión común entre deportistas que tienen que realizar carrera, saltos o cambios bruscos de dirección, como pueden ser atletas (saltadores y corredores) o futbolistas. Esta lesión está muy relacionada con las descompensaciones musculares entre aductores y recto anterior del abdomen, que provocan un aumento de tensión en la sínfisis púbica.

Diagnóstico adecuado de una pubalgia

El diagnóstico se realiza según la clínica, la exploración física y las pruebas complementarias (resonancia magnética, radiografía, ecografía…). Es principal realizarlo de forma precoz, ya que esta lesión tiende a la cronicidad y puede llegar a ser realmente incapacitante. También es importante tener en cuenta que hay otras patologías y factores que pueden reproducir los mismos síntomas, como pueden ser la coxartrosis, irritación de los ligamentos sacroilíacos e ileolumbares, hernias discales L1-L3…

¿Por qué se produce?

En primer lugar, y para entender la principal causa de la osteopatía dinámica de pubis, debemos explicar qué es el tono muscular y cuáles son sus alteraciones (hipotonía e hipertonía). Cuando hablamos de tono muscular, nos referimos al estado de tensión ligera, pasiva y continua en el que se encuentran los músculos en reposo. La hipotonía es la disminución del tono muscular, que produce un aumento de la elasticidad y hace que el músculo tome una consistencia blanda. La hipertonía consiste en lo contrario, un aumento anormal del tono, que provoca rigidez muscular.

El desequilibrio muscular se produce porque la musculatura aductora (hipertónica) tira demasiado de la inserción en el pubis y los abdominales (hipotónicos) no pueden contrarrestar esta fuerza. Esto puede llevar a la irritación de la articulación del pubis, produciendo una inflamación de la sínfisis púbica y de las estructuras osteoarticulares y tendinosas que la recubren. Esto deriva en un fuerte dolor local, en un principio al realizar actividades específicas y, pasados los días y semanas, al realizar actividades de la vida diaria o incluso en el reposo.

Tratamiento de la pubalgia

La osteopatía dinámica de pubis es un cuadro clínico severo y requiere de un tiempo prolongado de rehabilitación. El tratamiento debe individualizarse y atenerse a la clínica del paciente e irá encaminado hacia la disminución de los síntomas y la equilibración de las descompensaciones musculares.

En primer lugar, debemos parar de realizar actividad física y comenzar a aplicar hielo en la zona inguinal para reducir la inflamación. Para relajar el tono muscular de los aductores se debe realizar una descarga de la musculatura, que más adelante irá combinada con estiramientos suaves y la realización de una progresión de ejercicios. Conforme haya disminuido la irritación del pubis y sus inserciones musculares, aumentaremos la intensidad de los ejercicios, desde isométricos hasta excéntricos, pasando por los concéntricos, hasta llegar a realizar la readaptación a la actividad física que nuestro paciente realice.

Si el anterior tratamiento (conservador) fracasa, se puede recurrir a la intervención quirúrgica.